Sacramentos para beber: 

Sacramentos para beber: 

En el imaginario de la fe hemos asociado el bautismo a un agua que purifica, y no creo que sean muchos los cristianos que lleguen a representarlo como un agua que se desea porque se tiene sed y que se bebe. Y ésa, la del agua que se bebe, es la imagen que nos deja la palabra de Dios proclamada en la eucaristía de este domingo: Tiene sed el pueblo de Israel,...

El bosque transfigurado: 

El bosque transfigurado: 

Lo que resulta evidente es lo humano, lo nuestro. Lo otro, el misterio, lo vislumbra la sola fe. Lo nuestro, es el límite, la finitud, la fecha de caducidad, el mal inevitable. Junto a ese mal inevitable, Jesús de Nazaret y multitud de hombres y mujeres, tantos que nos parece que sea toda la humanidad, padecen la presencia de otro mal, inicuo, perverso, cruel,...

El amor que nos resucita:

El amor que nos resucita:

Todavía resuena en la memoria de la fe la declaración hecha a los que se decían abandonados del Señor: “Yo no te olvidaré”. Recordamos también las palabras de Jesús: “No estés agobiado por la vida”, porque “Dios no te olvidará”. “No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir… Vuestro...

MIÉRCOLES DE CENIZA 

MIÉRCOLES DE CENIZA 

“En la misa de este día se bendice y se impone la ceniza, hecha de los ramos de olivo o de otros árboles, bendecidos el año precedente” para la “conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén”. Con la celebración litúrgica de este día, el primero del tiempo de Cuaresma, los hijos de la Iglesia nos ponemos a recorrer con Cristo Jesús el...

“Yo no te olvidaré”. 

“Yo no te olvidaré”. 

Cinco palabras para decir de él, de ti, y de lo que él es para ti: “Yo no te olvidaré”. Ese “yo no te olvidaré”, resultaría un decir sobreentendido entre enamorados, pero es una paradoja asombrosa si lo escucha alguien que se ve olvidado, que se siente abandonado. Ese “yo no te olvidaré” es una sorprendente, por no decir escandalosa,...

Amad como yo os amo:

Amad como yo os amo:

Lo dijo él: “Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo”. Y era un modo decir que nos fijásemos en él para imitar su modo de hacer. Extraño Dios éste que, habitando un cielo inaccesible, se ha hecho de casa entre las tiendas donde habita su pueblo, camina con los suyos, los protege de la calura del día, ilumina las sombras de la...