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112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

Incluso uno solo de estos pequeños (cf. Mt 18,10)

El próximo 27 de septiembre, último domingo del mes, se celebra esta Jornada Mundial, que llegará a la edición número 112. El Papa León XIV ha querido titular su mensaje para esta ocasión “Incluso uno solo de estos pequeños”, haciendo clara alusión al texto del Evangelio según san Mateo: «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo» (Mt 18,5). Con esta elección, el pontífice desea expresar la atención de la Iglesia hacia los menores implicados directamente en la experiencia migratoria, recordando el deber de acoger a cada uno de ellos como nos enseña el Evangelio.

No es la primera vez que los pontífices se pronuncian magisterialmente sobre esta cuestión, pero el actual escenario migratorio plantea nuevos desafíos que amenazan seriamente los derechos y la dignidad de los más pequeños, por lo que se requieren respuestas urgentes y eficaces. No se trata de debatir sobre números o porcentajes, porque “incluso uno solo” es un valor supremo.

El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral que promueve esta Jornada ha presentado el mensaje del Papa, fechado el día 11 de agosto 2026, y la jornada misma en estos términos, que resultan de gran actualidad, dado el contexto que vivimos en este verano.


La Iglesia celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (JMMR) desde 1914. La iniciativa surgió tras la preocupación impulsada en 1905 por el obispo Giovanni Battista Scalabrini (fundador de los misioneros de San Carlos para los migrantes), quien envió una nota al Vaticano alertando sobre las necesidades y la vulnerabilidad de las personas en movilidad. La Iglesia Católica concretó esta respuesta con la creación de una oficina para la cura espiritual de los migrantes, la cual se financiaba mediante una colecta anual en todo el mundo católico. Aunque se proclamó en 1914, su puesta en marcha general se retrasó debido a la Primera Guerra Mundial, comenzando a funcionar con estabilidad hacia 1920. Adquirió un perfil verdaderamente universal y coordinado a nivel global a partir de 1952, consolidando el enfoque pastoral de la movilidad humana que se mantiene en la actualidad. A lo largo del tiempo, ha sido siempre una ocasión para expresar nuestra preocupación por las diferentes categorías de personas vulnerables que se desplazan; para rezar por ellas mientras afrontan numerosos desafíos; y para sensibilizar sobre las oportunidades que ofrecen las migraciones.