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30º aniversario del Centro Lerchundi de Martil: “Hay esperanza”

Con este mensaje de esperanza la Hna. Esther Arrieta resumió la jornada vivida el sábado 31 de octubre en el Centro cultural Lerchundi de Martil, con motivo de los 30 años de vida del mismo. La hermana Esther, franciscana misionera de María, fue una de las pioneras de esta obra de la Iglesia y, junto a muchos otros, “piedras vivas” del Centro, del pasado y del presente, festejaron este aniversario.

El programa dio comienzo a las 10h, con un momento inicial de acogida de los participantes, aproximadamente un centenar a lo largo del día, provenientes de Martil, Tetuán, Tánger, Kenitra y otras ciudades marroquíes, así como de diversas ciudades españolas y, en conjunto, de una veintena de nacionalidades diferentes.

Fr. Emilio Rocha Grande, ofm, arzobispo de Tánger, saludó al inicio a través de un vídeo mensaje, ya que por otros compromisos se encontraba fuera de Marruecos. Con sus palabras subrayó la fidelidad, la entrega y la colaboración activa de muchas personas “para que este centro tenga unas puertas abiertas que han permitido y siguen permitiendo el paso de tantos hombres y mujeres, jóvenes y adultos, que quieren crecer en su formación humana e intelectual”.

A continuación, se recordó la figura de quien da nombre al Centro de Martil y de otras ciudades de la diócesis: el siervo de Dios, P. José María Lerchundi. Fr. Omar Figueroa, ofm, archivero de la diócesis y párroco de Tetuán, hizo una semblanza del P. Lerchundi y dio unas pinceladas sobre los orígenes del Centro, en base a la documentación conservada en la Parroquia de Nuestra Señora de las Victorias.

Durante el resto de la mañana, a través de diversas mesas redondas, se hizo “Memoria”, del Centro y, por la tarde, se centró la mirada en el “Presente”, con una perspectiva de futuro.

Fue muy rica, con sabor a historia viva, la primera mesa redonda sobre los orígenes humanos, sociales y arquitectónicos del Centro Cultural Lerchundi. Además de Esther Arrieta, fmm, participaron también Luis Ferreiro, del Instituto Emmanuel Mounier (participando en formato online), y Marina Lagos y Esteban de Manuel (testimonio leído), de Arquitectura y Compromiso Social, asociación sevillana de estudiantes de arquitectura que materializó el proyecto de restauración del templo y de acomodación a biblioteca y centro cultural. De entre el público, intervinieron algunos testimonios más, dando una panorámica más completa: las religiosas de la Compañía Misionera del Sagrado Corazón de Jesús; Ahmed Megara, hispanista tetuaní; Chafika Ismaeli, de la Asociación Nour de Personas con Parálisis Cerebral.

En la segunda sesión matinal participaron personas que han conocido el Centro como estudiantes y jóvenes y después han ofrecido sus servicios como profesores o dinamizando actividades: Maruan Alanti, usuario de la biblioteca y profesor de español desde el 2000 y hasta la fecha; Hicham Benhina, antiguo estudiante y bibliotecario; Khouzaima el Biari, profesor de guitarra en el centro y actualmente profesor universitario; Juan Manuel Molino, profesor e investigador en Filosofía, Historia y Musicología y colaborador en actividades culturales del Centro Lerchundi; Mohammed Budaghia , vecino de Martil, participante en tertulias y todo tipo de eventos del Centro cultural. Con sus intervenciones se evocaron en primera persona las vivencias de quienes han construido el Centro Lerchundi a lo largo de estas décadas.

Por la tarde, la mesa redonda ofreció una panorámica de algunas de las líneas de trabajo actuales y con proyección de futuro. Participaron Soulayman Hsina, de la asociación juvenil marroquí Open Hands; Toussant Sugira, estudiante ruandés y profesor de francés en el Centro; Rahma Bakkali, directora del Centro de la Mujer Nuestra Señora de Marruecos; Lorena Neira, voluntaria de Asturias Acoge; Jaouad Diouri, presidente del Fórum Asociativo de Martil; Serge Ayme Guemou, presidente del Consejo de Migrantes Subsaharianos en Marruecos. A través de sus testimonios, se puso en evidencia la capacidad del Centro Lerchundi de Martil de tejer redes entre entidades, al servicio de la ciudadanía. Entre otros testimonios del público que enriquecieron el panorama del actual Centro Lerchundi intervino también Emmanuel Khiekie, responsable de la comunidad evangélica de Martil; Nabil Abbadi, representante del Grupo de Viajes Terrestres para el Turismo de Montaña, con un diploma simbólico para el Centro Lerchundi de Martil; Mohamed Budrissa, poeta y antiguo profesor del Centro.

Por otra parte, también se pudo recordar de manera gráfica la historia de estos 30 años a través de una exposición fotográfica, que decoraba las paredes del salón de actos, y también de un montaje de más de 1000 fotografías para recordar a quienes tuvieron la idea, a quienes transformaron el edificio, a quienes llenaron las estanterías de la biblioteca, a quienes enseñaron, aprendieron, acompañaron… a quienes siguen haciendo posible el Centro Lerchundi.

Algunos miembros de la “familia lerchundina” repartidos por el mundo se hicieron presentes a través de video mensajes para la ocasión. De esta manera la celebración se extendió hasta Córdoba (Argentina), Japón, Hamburgo, Madrid, Toledo o Murcia.

La comida fraternal de un cuscús permitió conversar entre los presentes y disfrutar de la muestra fotográfica, en la que muchos de los presentes podían reconocerse en las imágenes compartidas.

Como final de la celebración, la alegría se desbordó en la fiesta musical que concluyó la jornada, con la actuación del trío vocal “Trimendes”, venido desde Gerona para la ocasión, que han colaborado ya anteriormente en otras actividades del Centro. La actuación de Marta la Lunares, acompañada a la guitarra por el maestro Yazid, nos acercó al flamenco, junto a muchos otros estilos musicales, con la participación de artistas locales, habituales de las Jam Session del Centro Lerchundi.

A lo largo de la jornada se pudo experimentar el espíritu que ha caracterizado y caracteriza el Centro Lerchundi de Martil, como espacio de encuentro, de servicio y de donación. Felices 30 años y… ¡que cumpla muchos más!