Charles de Foucauld: briser le silence pour accueillir Noël

«Ce n’est qu’en vos paroles que nous trouvons la lumière : votre volonté, vos paroles qui nous la font connaître, c’est la lumière de notre vie, la lumière qui nous est absolument indispensable».

Laissons Charles de Foucauld nous accompagner dans ces derniers jours de l’Avent et la belle période de Noël. En son temps il était normal de vouvoyer Dieu, Jésus… Chacun pourra y puiser un peu de nourriture pour ce chemin vers Noël.

Dans l’un des Evangiles de l’Avent (Luc 21,25-28.35-36), Jésus interpelle ses disciples leur parlant de sa venue : « Il y aura des signes dans le soleil, la lune et les étoiles. Sur la terre, les nations seront affolées et désemparées…les hommes mourront de peur dans l’attente de ce qui doit arriver au monde, carles puissances des cieux seront ébranlées… Alors, on verra le Fils de l’homme venir dans une nuée…Quand ces évènements commenceront, redressez-vous et relevez la tête…Restez éveillés et priez en tout temps… »

Charles de Foucauld commente :

« Veillez donc, priant en tout temps. » Que vous êtes bon, mon Dieu, et de nous amener à votre amour par la crainte, en nous montrant des visions si terribles, et de nous amener à votre amour par l’espérance, en nous prédisant des bonheurs si célestes, et de nous amener à votre amour en nous donnant de si nombreux conseils sur la manière de vivre en union avec vous. Veillons et prions sans cesse, veillons, c’est-à-dire: ayons une grande prudence dans nos pensées, nos paroles, nos actions ; je ne dis pas lenteur, mais prudence: tout en étant vif, rapide, énergique, faisons grande attention à tout ce que nous disons, pensons, faisons, afin de ne rien dire, penser, faire qui déplaise à Dieu, qui soit autre que ce que Notre Seigneur ferait, dirait, penserait à notre place. En agissant, en pensant, en parlant, faisons une extrême attention… Et après avoir pensé, parlé, agi, examinons ce que nous avons pensé, dit, fait, pour voir si nous avons fait en tout la volonté de Dieu, fait le plus parfait, fait ce qui plaît le plus à Notre Seigneur, fait ce que Notre Seigneur aurait fait à notre place… Et prions en tout temps : prions en contemplant sans cesse Notre Seigneur, comme Marie et Joseph le contemplaient sans cesse, comme Notre Seigneur contemplait sans cesse son Père…C’est la prière continuelle, celle qui consiste à ne jamais quitter des yeux le Bien-aimé. Prions aussi à certaines heures déterminées, comme Notre Seigneur… »

Adviento en Nador

Tesa Reimat es una joven de Lleida, antigua alumna del Colegio Claver, que ha terminado recientemente sus estudios de Medicina y está preparándose para el examen MIR. Desde septiembre realiza una experiencia de voluntariado en la Delegación Diocesana de Migraciones, apoyando al equipo médico en la sede de Nador. Comparte con nosotros un pequeño testimonio sobre la experiencia que está viviendo, en relación con este tiempo de Adviento.

“Hoy he visto a la mujer a quien hice las curas el viernes, llena de quemaduras tras el naufragio, sonreír en la cocina mientras ayudaba a Sanata a preparar la comida para el resto de migrantes de la residencia. El viernes ni siquiera podía andar, y ahora camina de un lado a otro de la cocina buscando los ingredientes. Con la cara aún cicatrizando, su sonrisa ilumina la habitación entera.

Esta mañana he visto también a Daniel, el chico que encontramos exhausto en el bosque tosiendo sangre, emocionarse cantando en misa la canción que él mismo había propuesto, Trouver dans ma vie ta présence. Sus ojos todavía brillan como el día que lo llevamos en coche a la casa de acogida, mientras rezaba y daba gracias a Dios por habernos encontrado.

Hoy he visto a mujeres en la playa, participando en un partido de korfball, pues entre las normas de este deporte está la obligatoriedad de que los equipos sean mixtos. Y esto, en esta tierra de desigualdades y sexismo evidente, es todo un acontecimiento.

¿Qué es el Adviento sino esto? La alegría de una sonrisa recuperada, la emoción de una fe que vibra en cada nota, la esperanza de un porvenir que poco a poco cala y deja entrever un desarrollo.

Es tiempo de confianza, de renovación, de espera activa. ¡Velad!”.

Desde esta tierra de frontera, entre dificultades y alegrías, os deseamos de corazón un feliz e ilusionado tiempo de Adviento.

Ciclo de seminarios web (II)

El ciclo de seminarios web: «La intervención con niños, niñas y jóvenes no acompañados en situación de movilidad» organizado por el Programa Regional para la Movilidad Humana de la Red Cáritas, ofrece su segunda sesión el próximo lunes 14 de diciembre de 11h a 13h (GMT+1).

En ella, se abordará “El trayecto de los niños, niñas y jóvenes en movilidad desde su país de origen.”

Se brindará servicio de traducción simultánea al italiano y al español.

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Haz click aquí para descargar el programa del encuentro:

https://caritas365-my.sharepoint.com/:b:/g/personal/procesos_caritas_es/ERYmkiqN3KhOqJp-QQ8M554BgguBd3UQ52aValz71wSCQg?e=7TvgcC

Te puedes inscribir a través de este enlace:

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSelWjBy-g_qNitRnBAZhPt4ZEs5056DdQe7F2z9b6UkbIECbw/viewform?gxids=7757

RefAid al servicio de los DD.HH

Hace 72 años, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos, que proclama los derechos inalienables de toda persona como ser humano, sin distinción.

La aplicación RefAid (https://refaid.com) está al servicio de las personas en desplazamiento forzado con información sobre los recursos de ayuda disponibles, para que puedan ejercer mejor sus derechos y ver respetada su dignidad humana.
#RefAidFronteraSur

AppStore : https://apps.apple.com/…/refaid-refugee…/id1080936380

PlayStore : https://play.google.com/store/apps/details…

Charles de Foucauld

¿Conoces al Beato Carlos de Foucauld?

Un hombre de nuestro tiempo que redescubrió la fe en esta tierra musulmana y que nos invita a vivir la fraternidad con todos los miembros de la familia humana.

La Iglesia Católica en Marruecos nos ofrece la oportunidad de conocerlo y rezar con él en línea (WhatsApp y Facebook) durante 9 días.

Si deseas unirte al grupo de WhatsApp del Retiro, tienes dos opciones:

      1. Hacer clic en este enlace:
        https://chat.whatsapp.com/C8P2KOQxx243FvJUk2g4B8
      2. Escribe «Retiro Charles de Foucauld» y envíalo a uno de estos números (Sor Lucile: +212696087357 / Jean-Yves +212602877179) para registrarte en el grupo de retiro.

Únete a nosotros y comparte con los demás.

No te pierdas esta cita.

Te esperamos para compartir una experiencia maravillosa.


PRESENTACIÓN DEL RETIRO:

Buenos días a todos y a todas,

Bienvenidos a este tiempo de retiro con el Beato Charles de Foucauld.

Durante 9 días vamos a escuchar la Palabra de Dios y tendremos como guía al mismo P. Charles de Foucauld. Dejémonos guiar por su amor apasionado por Jesús, escuchándolo y abriendo nuestro corazón al «Amado Hermano y Señor Jesús».

El retiro comienza el domingo 22 de noviembre a las 6:00 p.m. con una sorpresa.

Todos los días te ofrecemos:

➔ un tema, textos para meditar de la Biblia y del P. Charles.
➔ Se ofrecerán itinerarios de oración en la mañana (5:30 a.m.) y temprano en la tarde (3:00 p.m.)
➔ un tiempo para compartir abierto a quien lo desee al final de la tarde (a partir de las 18.30 horas)
➔ algunos consejos.

Para quienes deseen expresarse de manera más personal, será posible contactar directamente a P. Cristóbal; Sor Lucile; Sor Clotilde; Jean-Yves.

¡Buen viaje con Charles de Foucauld siguiendo a Jesús!

Bienvenida al P. Simeón

Hoy la Vida Religiosa de Tánger-Tetuán, una representación de la Iglesia Francófona y de la Delegación Diocesana de Migraciones, los trabajadores de la Iglesia Catedral y algunos seglares, nos hemos reunido par dar la BIENVENIDA al Padre Simeón.
Después de 6 meses de ausencia en la diócesis por temas de enfermedad se incorpora nuevamente a la diócesis.
Nos alegramos y damos gracias a Dios por la recuperación del P. Simeón.

Ciclo de seminarios web

«La intervención con niños, niñas y jóvenes no acompañados/asen contexto de movilidad»»
Por: El Programa Regional para la Movilidad Humana – Red Caritas
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Nador: semillas en el mar

Tengo el corazón encogido, y escribo todavía con un nudo en la garganta. Hoy ha sido un día trágico. Un jour noir, como he oído decir a alguno por aquí.

Esta mañana, antes de partir al bosque, Ester (la psicóloga) nos ha avisado de que esta noche había naufragado una patera con 66 personas, entre ellas muchos de los migrantes que conocemos y que hemos estado tratando estas semanas. Entre ellos estaba Adu, un jovencito de 18 años que hace de «relai comunitario», es decir, nos ayuda como interlocutor. No tenían noticias de él y su teléfono estaba desconectado. Ester nos pide que si visitamos a alguno de los supervivientes preguntemos por él. La primera llamada ya nos pone en situación. Es Moussa, de 27 años. Nos llaman sus amigos pues él a duras penas puede hablar. Llegamos al bosque y no lo encontramos en el punto de encuentro, hasta que vemos en la lejanía unas figuras acercándose, entre ellas una que viene cogida en brazos entre otros dos. Acudimos hasta él con las mochilas y todo el material médico. Apenas puede mantenerse en pie, y al preguntarle sus datos no nos responde. Tiene la mirada perdida. Le indicamos que se siente, y me arrodillo a su lado, mientras le tomamos la tensión. Consigo entender que ha tragado mucha agua, le quema la garganta y está helado. Y deshidratado. Cuando le pregunto qué ha pasado finalmente baja el mentón y rompe a llorar. «J’étais le premier qui est tombé dans l’eau, et le gilet ne marchait pas». Nos dice que ha estado frente a la muerte, y que en el último momento, pensando que no volvería a ver a su mujer y su hija, se ha puesto a rezar. «C’est la prière qui m’a sauvé. J’ai appelé a Dieu, et c’est lui qui m’a sauvé». Nos dice convencido entre lágrimas que Dios le ha salvado la vida. Le aprieto fuerte la mano, seguro que sí. Le preguntamos por los demás, si conoce a Adu, y vuelve a romper a llorar. Mientras le atendemos nos dicen sus amigos que hay más gente, que ya vienen.

Aparecen entre los árboles muchas siluetas avanzando lentamente, apoyándose unos en otros. Llegan donde estamos y se tiran directamente al suelo. Cinco mujeres, una niña y otro hombre. Voy a ver a la niña, entre cacareo de dientes me dice su nombre. Se llama Aisha y tiene 11 años. Su madre a su lado, se quita el pañuelo de la cabeza y le cubre los hombros, como si esta tela de seda pudiera ayudarla a dejar de tiritar.

La imagen es desoladora, todos en el suelo tumbados y exhaustos, algunos todavía temblando. Trini y yo nos miramos; esta gente necesita mantas, agua y comida caliente. Llamamos al equipo psicosocial para pedirles que traigan todo el material. Mientras hablamos, de pronto oigo una voz rota y afónica detrás de mí. «Bon jour ,Tesa». Gracias a Dios, es Adu. El chaval que recuerdo del otro día cuando hicimos la actividad en el bosque, solo que con los labios cortados y la tez llena de sal. Aparecen también otros miembros del campamento, a acompañarles y apoyarles. Me parece brutal como se cuidan entre ellos y el espíritu de solidaridad que desprenden. Hoy han sido ellos, pero cualquier día pueden ser los siguientes. Siento que en realidad es la propia comunidad quien sostiene a los supervivientes, mientras que nosotros solo les acompañamos.

El resto de la mañana ha sido ir viendo uno tras otro, atendiéndoles mientras nos narraban su testimonio. Parecía que necesitaban gritar lo que había pasado. Han muerto 14 personas, entre ellas 4 mujeres y 3 bebés.

Mientras exploro a uno de los chicos me doy cuenta de que tiene toda una dentadura marcada en su brazo. Me cuenta que ha sido una de las mujeres, que al pelear por su vida agarrándose a él que aún estaba en la lancha, le ha mordido el antebrazo y ha tenido que golpearla para que no cayeran los dos. Me dice que ha visto como se hundía. Casi parece que me pida perdón, se excusa diciéndome que estaba luchando por sobrevivir. Quién soy yo para juzgar nada, cuando todo lo que me cuentan me parece espantoso.

Al final, hablando con Àlvar y el resto de equipos, hemos decidido traer con nosotros a los más vulnerables y afectados. Nos hemos coordinado todos los equipos, médico, psicosocial, equipo de mujer, residencia… Y entre todos hemos acogido la situación. Me doy cuenta de cuán importante es nuestra misión aquí, y cuántas vidas conmocionadas hemos atendido hoy, trabajando todos a una. Ahora están en colchones durmiendo en la iglesia. Me he pasado por la tarde a verlos y ayudarles con la cena. Veo entre las mujeres a Karima, una de las mamás que tuvimos acogidas no hace mucho en la residencia tras dar a luz. Uno de los bebés muertos es el suyo. No tengo palabras para describir la expresión en la cara de esta mujer. Me acerco a darle las buenas noches a Moussa, que vuelve a «bendecirnos» por estar allí.

Me parece una escena emocionante para acabar el día, verles durmiendo todos juntos en el suelo de la iglesia, custodiados por las figuras de los santos y la cruz en el centro. Esta noche el Señor duerme acompañado.

Y hoy, que es el día de todos los santos jesuitas, me he visto con la necesidad de ir a misa a pedir por todos. Dice el evangelio de hoy que «si el grano de trigo no cae en tierra y muere, es imposible que de fruto». Y yo me pregunto, qué hay de aquellos que caen en agua salada, en vez de en tierra firme, ¿darán fruto también?

Espero que los acojas a todos en tus brazos, Señor.

Diario del 5 de Noviembre de 2020, de Tesa Reimat Corbella

(*) Los nombres han sido modificados para respetar la intimidad de las personas